6º día
En mi sexto día de silencio me he propuesto aprender el lenguaje de los signos. Siempre me ha hecho ilusión aprender cosas nuevas, sobre todo cuando cualquier día, de improviso te pueda servir para algo (es difícil, pero no imposible). Y no es porque yo ahora esté muda (que no lo estoy), sino porque tengo mucho tiempo libre, al menos en estos primeros días que deben de ser de reposo. Porque pensándolo un poco, no me serviría de nada aprender el lenguaje de los sordos para expresarme, si el resto de mi familia no sabe hablar ni valenciano…
Lo que he pensado muy seriamente es llevarme el ordenador portátil detrás de mí a todos lados. ¿Que por qué? ¿No os pasa que alguna vez que otra os dicen cualquier tontería, pero esa tontería es tan enorme que por no pegarle un bofetón y espabilar al atontado que te lo suelta, os ponéis a gritar un poco más, o hablar más rápido…como si eso fuese a arreglar al pobre tonto… Bueno, o tal vez que tienes mucho que decir, y no tienes tiempo a decirlo. ¡Pues a mí sí me pasa!, al menos ahora.
Y me pasa porque no me da tiempo a escribir todo lo que quiero, porque me canso de hacer una letra para cada uno (mi hermano si no escribo con mayúscula no lo entiende todo, y prefiero tardar más y escribir con mayúscula, a que me suelte algún palabro de los suyos, me de un ataque de risa y tenga que tomarme un calmante para el dolor a los pocos minutos), y porque a cada pequeña frase tengo que borrar mi querida pizarra. No sé si os conté que es una de esas que se ponen en la puerta de la nevera para apuntar cosas como: “Ves a por el pan”, “Pon la lavadora” o “Grábame la peli de esta tarde”. Como podréis comprobar, ahí no cabe mucho. Encima, me acuerdo cuando era pequeña, que todo el mundo decía: “mira, se puede borrar con la mano, y no mancha”. ¡Ya, claro! Eso de que no mancha, que me lo digan en la cara. Toda la mano azul, que de tanto borrar, a los cinco minutos ya la tienes negra de runa, y procura no restregarte el polvillo ese que te queda, porque se vuelve azul pitufo. Y con la genial idea que tuvo mi padre de traerme al hospital un rotulador de color rojo, según él: “por si quería decir algo más urgente, o por cambiar un poco” (palabras textuales). Ese sí es mortal. Toda la mano roja, y peor que el otro, porque tan sólo borrando una letrita pequeña ya te deja mancha.
Pues nada, que como soy tan rápida con unas teclas en la mano, es muchísimo más preferible llevar el portátil a cuestas y que lean de la pantallita, tal y como si estuviera chateando con alguien cara a cara. El segundo día de estar en casa ya lo probé, y funcionaba perfecto. Lo malo era que cuando llevaba ya un rato escribiendo y no borraba, la gente se perdía un poco y tenía que parar a leerlo todo. Ya veis, todo da problemas.
Y hablando de chatear, ahora mi vida es como un Chat. Esta mañana me he dado cuenta, al ver por toda la casa papelitos con algo mío escrito. Y es que como os digo, soy de reciclar, pero cuando no hay lomo, de todo como…(mal ejemplo, porque con el hambre que tengo y el olor que me viene ahora que están cenando …), pues eso, que cuando no hay pizarrita, tiro mano de papel y boli tradicional. Mi madre llama unas tres veces a casa mientras está trabajando para ver si mi hermano y yo estamos sanos y salvos y sin ningún problemilla, pues pensándolo un poco, cuando llegue a casa le puedo pasar una recopilación de todos los papelitos del día, y se entera de toda mi vida. Tal y como el registro de un Chat.
Y caso a parte son las visitas, de eso os hablo mañana, porque tengo bastante que contar.
Cuidaros mucho!!!
Lo que he pensado muy seriamente es llevarme el ordenador portátil detrás de mí a todos lados. ¿Que por qué? ¿No os pasa que alguna vez que otra os dicen cualquier tontería, pero esa tontería es tan enorme que por no pegarle un bofetón y espabilar al atontado que te lo suelta, os ponéis a gritar un poco más, o hablar más rápido…como si eso fuese a arreglar al pobre tonto… Bueno, o tal vez que tienes mucho que decir, y no tienes tiempo a decirlo. ¡Pues a mí sí me pasa!, al menos ahora.
Y me pasa porque no me da tiempo a escribir todo lo que quiero, porque me canso de hacer una letra para cada uno (mi hermano si no escribo con mayúscula no lo entiende todo, y prefiero tardar más y escribir con mayúscula, a que me suelte algún palabro de los suyos, me de un ataque de risa y tenga que tomarme un calmante para el dolor a los pocos minutos), y porque a cada pequeña frase tengo que borrar mi querida pizarra. No sé si os conté que es una de esas que se ponen en la puerta de la nevera para apuntar cosas como: “Ves a por el pan”, “Pon la lavadora” o “Grábame la peli de esta tarde”. Como podréis comprobar, ahí no cabe mucho. Encima, me acuerdo cuando era pequeña, que todo el mundo decía: “mira, se puede borrar con la mano, y no mancha”. ¡Ya, claro! Eso de que no mancha, que me lo digan en la cara. Toda la mano azul, que de tanto borrar, a los cinco minutos ya la tienes negra de runa, y procura no restregarte el polvillo ese que te queda, porque se vuelve azul pitufo. Y con la genial idea que tuvo mi padre de traerme al hospital un rotulador de color rojo, según él: “por si quería decir algo más urgente, o por cambiar un poco” (palabras textuales). Ese sí es mortal. Toda la mano roja, y peor que el otro, porque tan sólo borrando una letrita pequeña ya te deja mancha.
Pues nada, que como soy tan rápida con unas teclas en la mano, es muchísimo más preferible llevar el portátil a cuestas y que lean de la pantallita, tal y como si estuviera chateando con alguien cara a cara. El segundo día de estar en casa ya lo probé, y funcionaba perfecto. Lo malo era que cuando llevaba ya un rato escribiendo y no borraba, la gente se perdía un poco y tenía que parar a leerlo todo. Ya veis, todo da problemas.
Y hablando de chatear, ahora mi vida es como un Chat. Esta mañana me he dado cuenta, al ver por toda la casa papelitos con algo mío escrito. Y es que como os digo, soy de reciclar, pero cuando no hay lomo, de todo como…(mal ejemplo, porque con el hambre que tengo y el olor que me viene ahora que están cenando …), pues eso, que cuando no hay pizarrita, tiro mano de papel y boli tradicional. Mi madre llama unas tres veces a casa mientras está trabajando para ver si mi hermano y yo estamos sanos y salvos y sin ningún problemilla, pues pensándolo un poco, cuando llegue a casa le puedo pasar una recopilación de todos los papelitos del día, y se entera de toda mi vida. Tal y como el registro de un Chat.
Y caso a parte son las visitas, de eso os hablo mañana, porque tengo bastante que contar.
Cuidaros mucho!!!
- La Frase del Día:
"¡Mira! Ahí pone algo pero no pone nada"
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